La capa de superhéroe
Subió los diez pisos hasta la azotea a pie. El ascensor siempre se estropeaba los días de colada. Llegó resignada y exhausta, desplegó las sábanas para tenderlas, y con cada una de ellas, sacó una pena. Quince años de matrimonio, fuera. Las mentiras, fuera. Los golpes, fuera.
Lo sacó todo, y cuando acabó, todavía le quedaba una sábana en la mano. Se sintió ligera, relajada, y pensó que así debía sentirse la felicidad. Miró la sabana y supo que era una señal, así que se la ató sobre los hombros, subió a la repisa, alzó los brazos apuntando al cielo y con una sonrisa, saltó.
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